viernes, 18 de febrero de 2011

La ducha está fría


Después de aquello no me apetecía nada, así que me fui a dormir rápidamente. No dormí muy bien, la verdad es que tuve pesadillas horribles. Soñé que iba al colegio y veía de nuevo a mis amigas, pero cuando preguntaba por Alberto, ellas no respondían, como si no me oyeran. De repente me giré y le vi, estaba besándose con Teresa, una chica que no me caía muy bien. Corrí hacia él y les separé, entonces vino lo peor.
<<-¿Y tú quien eres?- dijo Alberto>>
<<-¿No te acuerdas de mí?-pregunté llorando-soy Marina>>
<<-No conozco a ninguna Marina>>
<<-¿Y tú me querías? ¡Eres lo peor!- le grité a la cara y salí corriendo>>
-¡¡Hey Marina!! Estás en las nubes.-Ángel me hizo bajar a la tierra. Estaba en el baño peinándome.
-¿Eh?-él sonrió y picó en mi cabeza.
-¿¡Hay alguien!?-rió.
-Sí…Qué daño…
-Te tenía que devolver a la tierra-dijo encogiéndose de hombros, enseñando su cuerpo.
-¿No me podías haber dado un beso? Así seguro que volvía antes.
-Por mí te lo doy ahora-dijo a ras de mi boca.
-No sé, no sé…-dije con una gran sonrisa. Le puse las manos sobre el pecho y le empujé un poquito, lo suficiente para qué se tambaleara.
-¡Eh! ¿Qué haces?-me dijo.
Yo me reía mucho.
-¿Te crees más fuerte que yo?-me dijo.
-Sí…
-Ahora verás -me cogió por la cintura y me metió bajo el chorro del agua, con pijama incluido. Puso el agua fría, muy fría y se metió conmigo bajo la ducha, sin la camiseta.-Está muy fría, ¿no?
Yo estaba paralizada.
-S-sí…-dije temblando. Intenté salir de allí.
-No, no, tú te quedas aquí, conmigo.-puso el agua a la temperatura justa.-Dame las manos.-me las cogió sin pensarlo dos veces.
Las colocó sobre su pecho y me atrajo hacia él. Yo le miré a los ojos y, cuando estaba a un centímetro, miré hacia el suelo.
-Vamos a llegar tarde al colegio…
-Me da igual.-y sin pensarlo me besó, una y otra vez, con pasión. Colocó sus manos bajo mi pijama mojado y las empezó a deslizar por mi espalda. Me apoyé en la pared de la ducha mientras él me levantaba un poco la camiseta y me besaba lentamente en la barriga y ascendía, y ascendía…
De golpe, el agua dejó de ser caliente, empezó a estar congelada. Él cerró el grifo y me siguió besando.

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